Rubén Sancho
  Delirium Tremens
 

Los dedos se me lanzan contra el teclado del ordenador sin haber recibido el permiso de la mente, por iniciativa propia, y comienzan a teclear con rabia, con ira contenida, con hartazgo por el ‘vuelva usted mañana’ y por las listas de espera enmascaradas con juegos malabares revestidos de estadística falaz.

Siento como golpean cada tecla sin piedad, como queriendo hundirlas en el abismo de la soledad, del que nunca serán rescatadas por un príncipe azul. Quieren decir tantas cosas que reclaman la solidaridad de la mente, la cuál se niega tajantemente aludiendo baja laboral momentánea.

Pero los dedos no se resignan, hoy gobiernan ellos. No importa lo que digan porque la conciencia pertenece a la mente, no a ellos, y la mente no está, ni se la espera, así que ellos dicen lo que quieren, ¡qué escuche el que le apetezca!

Reclaman las migajas del protagonismo que siempre le son arrebatadas para poder venderlas de extraperlo en el mercado negro de la humildad, donde cada vez queda menos gente y del que todos huyen despavoridos como el que escapa de un incendio voraz.

El dedo índice parece el líder, pero no estoy seguro, tiene la misión de teclear dos teclas, al contrario que el resto que se limitan a una, por lo que debe de ser el líder. Habla y los demás escuchan. Lanzan un comunicado al mundo, un comunicado de frustración.

Éste no es el mundo que les prometieron, el que les dibujaron cuando no eran más que minúsculos apéndices y tuvieron que decidir sobre su existencia o no. Allí, recubiertos de la placenta, optaron por crecer, optaron por vivir, optaron por abrirse al mundo real.

Un mundo real en el que se juzga por lo que tienes, no por lo que vales, en el que constantemente se confunde valor y precio, y en el que las virtudes se tachan de defectos a la vez que los defectos se alaban como virtudes.

Este es el momento de los dedos, que al igual que decidieron el comenzar a escribir ahora deciden que éste es el final.

 
   
 
=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=